viernes, agosto 19, 2005

Strange Days

Hay días en que siento infinitas ganas de alejarme de todo. Es una suerte de rebeldía hacia las reglas con las que se rige el mundo. Y no me refiero solo a las determinantes sociales contra las que usualmente protestamos, sino también a la forma en que se dan las cosas y que tiene que ver con un orden más allá de nosotros. Cuando se trata de injusticias sociales (en el amplio sentido del término), siempre hay una insitución o una cara visible a la cual responsabilizar de los males que nos aquejan. Si no, siempre está Estados Unidos a la hora de culpar a alguien. El problema es cuando sentimos esa rabia y no tenemos a quien alegarle. Porque esta vez no tiene que ver con el Tío Sam, ni con personas o instituciones. Esta vez tiene que ver con algo que no podemos visualizar; quizás con nosotros mismos. Es una intuición de que algo no anda como nos gustaría.

En esos días, me gustaría poder andar con la actitud Morrison. Llevar la vida y el tiempo de una manera distinta al resto. La actitud del solitario bien acompañado de su chaqueta de cuero. Por lo menos, la chaqueta ya la tengo.

2 comentarios:

Isabel Brinck dijo...

me pregunto qué situación o situaciones fue(ron) la(s) que te hicieron pensar esto...

it resonates. lo lamento, pero no sé ahora cómo traduciría eso.

te cacho no más.

estoy pensando que la conciencia de ese fenómeno que describes es el secreto de cómo desarmar su daño o dolor. Desde mi punto de vista , hoy, la perspectiva te salvará.

adieu.

Ja dijo...

yo creo que la rabia es un buen motor... cuando estoy enojada pienso en las mil formas de sacarla, algunas correctas y otras criminales, y es un buen momento de expansión... la rabia es un estado amoral, entonces escapa de las normas por sí misma... al menos yo, me imagino a Jim enojado todo el tiempo. Poco zen el comentario, pero en fin.