miércoles, noviembre 15, 2006

¿Hagamos una fiesta?



Tengo días buenos y días malos, o dejémoslo en no taan buenos. Por lo menos esos días sirven, para escribir poemas por ejemplo. O para darse permisos, como comer chocolate. Supongo que por sobre todo, sirven para aprender. Y creo que el otro día, en algún espacio de tiempo entre este post y el anterior, caí en cuenta de que estaba aprendiendo a estar sola. Porque nunca había estado realmente sola. Siempre, siempre había alguien a quien recurrir, cerca, muy cerca. Pero aquí las circunstancias son distintas. Hay amigos, sí. Se van armando redes, claro. Pero por mientras, descubrí lo que era estar sola. Y no me morí. Y ahora me siento más bacán.

Ayer fui al cine. Ví María Antonieta. Me resistí harto tiempo porque no se que critico había dicho que era mala. Pero la publicidad y la música y Versalles y la bruja que una vez me dijo que yo había sido como María Antonieta en alguna vida pasada (y yo creo en las vidas pasadas), influyeron para comprar el ticket. Y como me pasó con Lost in Translation, no podría hablar del guión, o de la foto, pero de que todo eso en conjunto me dejó con la sensación de un lugar conocido. No me puedo sacar de la cabeza la escena del cumpleaños de María Antonieta cuando van a a ver el amanecer con los amigos y toman champaña mientras sale el sol.

Y si he aprendido a estar sola, también he aprendido a valorar lo que está lejos. Y extraño irme de parranda con los amigos, bailar bailar bailar y seguir bailando, tomar vino mientras afuera amanece.

Aquí también he bailado, he bebido y me he reído. Es solo que el sol sale por otro lado.

6 comentarios:

Ja dijo...

Linda, ya ves, al final de la pena uno descubre que es cierto que siempre estamos solos y que eso somos. O sea, al estar SOLO sigues siendo tú y concluyes que entonces no te hace nada desde afuera... es un buen descubrimiento...
Yo tbn fui a ver María Antonieta sola y me pasaron cosas parecidas... pero es bien mala en todo caso.

Axel dijo...

Hola Primi,

me parecio muy acertado.
en Chile vivimos una vida donde siempre estan nuestros amigos para apoyarnos, Siempre.
Es una gran cosa, pero cuando yo estoy lejos, y me doy cuenta que las circunstancias cambian, crezco mucho mas.

En la soledad se encuentran el silencio y solo ahi se puede ver con claridad.
Los sentidos funcionan asi, si hay otros estimulos, no podemos concentrarnos.

Piensa en una fiesta con muchos decibles, no sientes el roce de la piel de la misma forma que en el silencio de una noche, ni ves con la nitidez de un museo a la hora del cierre.

tu paso por el norte es muy corto, aunque ahora no lo parezca.

Antes que te des cuenta, ya vas a estar de regreso definitivo a Chile. Piensa ahora en ese momento y coge el dia.

un abrazo,

tu primo

baudelaire3 dijo...

Carmen, el final de este pequeño cuento es de antología. Con eso de que el sol sale por el otro lado me resumiste mis tres años y medio en este país donde se come pan pero no marraquetas. Yo tb., especialemente ahora, después de haberme ido por una semana a Chile, echo muchísimo de menos esos carretes medio infinitos que se estilan allá. Además del sol, saliendo por donde corresponde. Besos, C

baudelaire3 dijo...

Ahora bien, el cuento es más largo y tu cachai que ya tengo dos hijas y me casé y me llevo demasiado bien con mi mina como para no sentirme también en casa. Es mi casa. Pero al mismo tiempo es un hogar al que no pertenecezco. O es como si todo fuera normal y todo anda sobre ruedas, pero cuando uno despierta todavía le parece extraño que no esté allí la cordillera.

baudelaire3 dijo...

Por último, ¿te llegó mi libro? En el website del correo yanqui dice que está delivered y firma un tal "P CHAGOYEN" (¿?).

Lila Magritte dijo...

Saludos y piensa que todo esto será una experiencia inigualable. Y estás con muchos que te rodean y te quieren en el ciberespacio.