sábado, enero 21, 2006

Help the aged


He observado a los viejos. Los veo pasear por mi barrio, casi siempre solos, caminan como trayendo un secreto en la memoria.
Tienen la mirada de la resignación, de haber dejado de luchar contra sí mismos; desapegados de todo, menos de un par de recuerdos que guardan en alguna cajita de lata. Tienen una energía amarilla que es un viaje en el tiempo, que distingue aquello que verdaderamente importa.

Me gustaría poder compartir ese secreto, sentarme a contemplar el paso del tiempo y los pájaros que de vez en cuando cruzan por algún lugar de la tarde.

3 comentarios:

Daniel Cepeda dijo...

Tal vez descubrir lo que guardan esas personas en sus mentes puede ser inquietante, frustrante e impactante. No sé si uno deba saber lo que arrastran pero si podemos ayudar a aliviar esa carga tan pesada, no crees???

Saludos,
Daniel.

vuestro poet dijo...

yo también soy un viejito.

popocatepetl dijo...

así la cosa, aquí estoy denuevo, cumpliendo un itinerario que todavía no alcanza a ser ritual: los viejos, la energía amarilla, sus secretos, el desprendimiento. Trasciende un extrañamiento voraz, definitivo, en la sombra de la hora postrera nunca estaremos desprevenidos. El Tiempo, su obra incesante, la muerte. Nunca habrá metáforas suficientes para abordar el tema.
Saludos.
Un conocido de siempre......Ja!