lunes, mayo 29, 2006

El refugio de los náufragos

Hombres bajo tierra como sombras en la luna, con las manos negras, el trasero negro, los ojos oscuros. Olvidan el calendario, sus fechas, bailan con el fuego en la tumba del diablo, se estiran, bailan junto al fuego y con las cenizas. Bailan con los tambores que tocan los muchachos. Los ojos blancos, el cuerpo negro, una gota de sangre que alimenta la hoguera. Bebamos, bebamos la sangre de los animales. Una gallina que es el sacrificio en el cuerpo de los negros.
Esto, lo luminoso, lo que acontece de noche, el refugio de los que están bajo tierra. Los ojos de oro, la sangre hirviendo, los tambores, el cuerpo ya no es mío, el cuerpo es de los dioses, alguien baila y se mueve, alguien que es la memoria del invierno. El paraíso de los negros se expande, una larga franja de horizonte sobre nuestras cabezas. Dos lunas, una luna negra que no se ve es una silueta en días de lluvia, el refugio de los náufragos, la sombra de los animales rosados.

viernes, abril 28, 2006

El silencio de las grandes extensiones


Seguimos a los hombres que caminan con paso apresurado. Cruzamos campos, largas extensiones de tierra. El rumor de los hombres en invierno es una selva en días de lluvia. El viudo de ojos claros es el que mejor conoce el camino. El clamor se acrecienta junto a nuestros pasos. El muchacho negro fuma un puro improvisado. El humo va en dirección contraria a la nuestra. Se pierde junto a la sombra de un árbol invisible. Nada interrumpe el silencio de la travesía. Nada, excepto el clamor de los hombres en invierno. Un lugar escondido aparece ante nosotros. Dos gallos ciegos en medio de todo. Dos gallos luchando ante la mirada expectante de los hombres. Es el fin de la pelea. Unos aplauden. Otros abandonan silenciosamente el lugar hacia los campos infinitos. El muchacho negro ofrece ron. Los hombres beben con nerviosismo. Un animal en el centro. Lleva espuelas y tiene la sangre hirviendo. Un animal que escurre sangre por las noches. Un gallo ciego que es la memoria de los caminos. El silencio de las grandes extensiones.