
No, esto no ha sido como Sex and the City. Esto parece más bien una peli de David Lynch cruzada con una novela de Capote. Digamos Moolholand Drive y A Sangre Fría. No es el mejor panorama, pero es lo que se me viene a la cabeza cuando trato de visualizar la última semana.
Por razones ajenas a mi voluntad, estuve viviendo algunos días en una casa típica de un suburbio americano, con perro, gato y una televisión inmensa. Todo parecía perfecto, pero perfecto para que entre alguno de los asesinos en serie, de esos que habitan sólo en este país.
Los viajes de Nueva York a Jersey haciendose cada día más agotadores.
Las luces desde la ventana del tren.
Las carreteras de Lynch.
Lynch y Capote en un suburbio norteamericano.
Lynch y Capote en un suburbio norteamericano.
Todo parece en orden pero en el fondo está lo desconocido.
La doble vida de Laura Palmer.
La caja azul.
Nueva York. Fito Páez. Ciudad de pobres corazones. Dos semanas buscando un lugar donde vivir, los cheques de mi nueva cuenta corriente perdidos y la burocracia de la universidad aún peor para extranjeros.
Nueva York. Fito Páez. Ciudad de pobres corazones. Dos semanas buscando un lugar donde vivir, los cheques de mi nueva cuenta corriente perdidos y la burocracia de la universidad aún peor para extranjeros.
En el metro un muchacho canta "Halleluya" de Leonard Cohen, pero su versión suena más parecida a la de Jeff Buckley y es un poco triste.
Siempre he tenido fe en que las cosas fluyen y cuando no, conozco el tiempo que toma para que se restablezcan y vuelvan a fluir. Ahora parece que los tiempos han cambiado. Además de que acá la hora pasa más rápido, pareciera que para redireccionar las cosas hay que poner todas las energías en eso. No sé si me explico. Antes sentía que las cosas fluían de una manera porque así tenía que ser y las energías se movían por fuerzas externas a mi voluntad. Ahora mi voluntad tiene que mover gran parte de las energías. Aunque no me queden. Aunque ya no quiera ver más caras de gringos diciendo "nice to meet you", cuando en el fondo sabes que están pensando "no viviría con una sudaca nica". Ser indio pero no tonto.
Luego el metro de nuevo. Wenders y "Las Alas del Deseo". Me dan ganas de recostarme en las piernas del ángel que supongo tengo al lado, me dan ganas de hablarle y de llorar. Aquí no está esa persona que te diga "tú tranquila, yo me encargo". La gente es amable, pero con un límite. Nadie que esté a más de 100 km se va a hacer cargo. Y supongo que eso también es parte de hacerse grande, aunque a veces tengo la misma sensación de cuando me perdía en el supermercado y quería que mi papá me viniera a buscar. Es como si estuviera en un barco en medio de una tormenta en medio del oceáno y yo tuviera que manejar el barco para no naufragar. Es como hacer un gallito con la estatua de la libertad y quebrarle la muñeca.
Como Rorro dice que David Sylvian dice "there is always sunshine above the great sky".
Mi amigo Zebra me contactó con su amigo Nutria, que hace un par de años vive en NY. Quedamos con Nutria para ir a la fiesta de una radio en el Village. Después de unas pizzas y cervezas gratis caímos en cuenta que Nutria conocía a Chicho, con quien nos juntamos al rato. Entonces apareció el Oveja. Amigo de los bachitiempos. Fue Oveja el que me contactó con la que se supone será mi roomate a partir de Octubre. Una chica chilena que va a compartir conmigo su departamento en el East Village.
Ahora veo como las cosas empezaron a fluir a partir de esa noche en Tompkins Square, cuando las ratas jugaban a las escondidas y la pequeña comunidad de chilenos en NY estaba vuelta un zoológico.
Que vivan los animales entonces.
Siempre he tenido fe en que las cosas fluyen y cuando no, conozco el tiempo que toma para que se restablezcan y vuelvan a fluir. Ahora parece que los tiempos han cambiado. Además de que acá la hora pasa más rápido, pareciera que para redireccionar las cosas hay que poner todas las energías en eso. No sé si me explico. Antes sentía que las cosas fluían de una manera porque así tenía que ser y las energías se movían por fuerzas externas a mi voluntad. Ahora mi voluntad tiene que mover gran parte de las energías. Aunque no me queden. Aunque ya no quiera ver más caras de gringos diciendo "nice to meet you", cuando en el fondo sabes que están pensando "no viviría con una sudaca nica". Ser indio pero no tonto.
Luego el metro de nuevo. Wenders y "Las Alas del Deseo". Me dan ganas de recostarme en las piernas del ángel que supongo tengo al lado, me dan ganas de hablarle y de llorar. Aquí no está esa persona que te diga "tú tranquila, yo me encargo". La gente es amable, pero con un límite. Nadie que esté a más de 100 km se va a hacer cargo. Y supongo que eso también es parte de hacerse grande, aunque a veces tengo la misma sensación de cuando me perdía en el supermercado y quería que mi papá me viniera a buscar. Es como si estuviera en un barco en medio de una tormenta en medio del oceáno y yo tuviera que manejar el barco para no naufragar. Es como hacer un gallito con la estatua de la libertad y quebrarle la muñeca.
Como Rorro dice que David Sylvian dice "there is always sunshine above the great sky".
Mi amigo Zebra me contactó con su amigo Nutria, que hace un par de años vive en NY. Quedamos con Nutria para ir a la fiesta de una radio en el Village. Después de unas pizzas y cervezas gratis caímos en cuenta que Nutria conocía a Chicho, con quien nos juntamos al rato. Entonces apareció el Oveja. Amigo de los bachitiempos. Fue Oveja el que me contactó con la que se supone será mi roomate a partir de Octubre. Una chica chilena que va a compartir conmigo su departamento en el East Village.
Ahora veo como las cosas empezaron a fluir a partir de esa noche en Tompkins Square, cuando las ratas jugaban a las escondidas y la pequeña comunidad de chilenos en NY estaba vuelta un zoológico.
Que vivan los animales entonces.

